Aviso a los navegantes

Arlet de Soler, atractiva, inteligente y adinerada, con un hogar acogedor y un carácter alegre, parecía reunir algunas de las mejores bendiciones de la naturaleza; sin embargo, tras esta divertida paráfrasis «austeniana» se halla una retratista-fotógrafa que nació el año que Sarajevo era sitiada, a miles de kilómetros de los horrores de la guerra de Bosnia, mientras aquella ciudad ardía bajo las bombas de los chetniks serbios.